Emily Cummins, estudiante de 23 años, ha ganado el premio de la fundación sueca Negocios para la Paz. El jurado está compuesto por premios Nobel.
La nevera que ha desarrollado no necesita electricidad y puede ser construida con cartón y metal reciclado.
El uso es sencillo. Los alimentos se colocan en la cámara interior de metal y se sella. Entre la cámara exterior y la interior se coloca tierra y se echa agua. Al calentarse el recipiente, el agua se evapora y la temperatura en el interior es de unos 6 grados centígrados.
Se ha empezado a utilizar en varios países africanos como Namibia, Sudáfrica, Botswana y Zimbabwe para conservar los alimentos sin electricidad ni gas.
El invento original lo creó Mohammed Bah Abba. El jurado lo que ha premiado es su desarrollo de ingeniería sobre la idea original, de la que hizo seis versiones iniciales.
Otra variante perfeccionada del tradicional botijo aplicada a la conservación de alimentos.
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